Unas pocas palabras que intentan hacer temblar a la imaginación.

30.12.11

Quisiera volver a tener 6 años. Jugar al fútbol, patinar, creer en Papá Noel, ser inmune al dolor, jugar hasta cansarme, no tener preocupaciones, no sufrir, no saber. Ser ignorante de lo que me rodea. 
Quisiera, en estos momentos, volver a tener esa edad. Retroceder el tiempo, y quedarme ahí, sin más.

Fin.

No puedo admitir estar feliz. No puedo conseguir ser feliz. Me falta todo, y las pocas cosas que tengo no me llenan. Me siento vacía. Ya no sueño, ya no duermo, ya nada me importa. Vivo por vivir, porque no me queda otra. Vivo, porque al parecer soy masoquista y me gusta sufrir. Espera... ¿vivo? No, no vivo. No vivo, simplemente pasan las horas, pasan las risas, pasan las bromas, pasan los momentos. No consigo que aún teniendo lo poco que tengo consiga ser feliz. No me siento bien, no me siento capaz de sobrevivir. Odio todo lo de mi alrededor. Odio no conseguir volver a ser la que algún día, en el pasado, llegué a ser. Me siento destruída, desanimada, incapaz, absolutamente inservible; llena de defectos, de fracasos y de errores que me empujan hacia el vacío cada día más. Me asusta no lograr el equilibrio; me asusta mi doble personalidad. No consigo salir, ya van varios meses, y aún así, sigo en  estado vegetativo, aparentando felicidad.
Nada me convence, nada me ayuda a salir. No me llenan más los sueños, ni los abrazos, ni las risas, ni las palabras de aliento, ni las personas, ni el cariño, ni un amigo. Nada. Por el contrario, me alimento del estrés, del sufrimiento de los demás, de las cagadas, de los dolores ajenos, de los problemas de mi familia, de la distancia, de los sentimientos negativos...
Ya no soy persona. Ya no vivo. Morí hace tiempo, mucho tiempo.

26.12.11

Balance 2011.

Mi balance de este año es diferente al del año pasado. El año pasado pensé que había sufrido bastante, pero que había sido dentro de todo uno de los mejores años que recuerdo. Estaba totalmente convencida de que el 2011 iba a darme sorpresas, y suponía que iban a ser buenas... Suponía, y no preví lo que se me venía encima. Hoy estoy acá, en otro país, con gente diferente, con amigos diferentes, y arrastrando la situación. No me quejo, porque ya me cansé de quejarme, pero podría haber estado mejor. Supongo que el principio de año lo empecé bastante bien, fue uno de los mejores veranos, excepto lo último. Evito hablar del tema, y hablar de los cambios. Me hizo cambiar a mi misma, y sobretodo a ser aún más reservada en el tema. A mí no me interesa contarles lo que siento a los demás, no tienen saber el porqué de mis actitudes, simplemente la vida te forma y tal cual son los golpes, tal cual sos. No hay que darles más vueltas, por eso mismo no me centro en mí, si no en los demás. Supongo que se me hace más llevadero, y que así uno se siente útil.
A pesar de todo, a pesar de no ver a mis amigos hace casi 9 meses, a pesar de no ir todas las tardes a la casa de mi mejor amiga, a pesar de no sentarme al lado en el colegio de mi gemela, a pesar de no ir al San José, a pesar de no estar con mis abuelos, de no ir a bailar, de no tener la misma vida que tenía antes... puedo rescatar varias cosas. Los cambios, sigo convencida, que son casi siempre para bien. Creo que a pesar de perder más de tres cuartos de mi vida, y de mí, de dejarla allá, creo que gané algunas otras cosas. Creo que gané amigos como los que conocí, de los que no me arrepiento y de los que me alegran siempre. Con ellos se me hace más pasajero, y agradezco que los haya encontrado... en verdad, en estos tiempos, cuesta encontrar personas como ellos y me siento muy afortunada de que comprendan y de que me hayan aceptado con todos los defectos que tengo. De verdad, es una de las cosas que veo positivas. Siguiendo... puedo ver positivo que estoy con mi papá, en cierta manera, también hay que acostumbrarse después de estar 4 años sin él. Aún seguimos teniendo esos cortocircuitos, pero bueno.
¿Algo más? No. Nada más. De este año rescato esos dos sucesos. No puedo rescatar más, porque perdí el triple de lo que gané.
Extraño Argentina, extraño a la gente, extraño a mis amigos. Extraño todas las noches, y no me basta con hablar por Skype, es extrañar el día a día del que estaba acostumbrada. Mi vida ahora se basa en estudiar, y estudiar, salir un poco y seguir estudiando. Bueno... por lo menos no me da tiempo a pensar en lo demás.

Ya no pido un 2012 bueno, porque sé que no lo va a ser. Pido que sea llevadero y que pueda aguantar, nada más. Ya no digo: "año nuevo, vida nueva". Simplemente pido una vida un poquito más sencilla. Pido fuerza para mis amigos, porque si se cae alguno, caemos todos detrás. Pido salud para mi familia y amigos. Pido que se cumplan todos los deseos de los demás, que sean felices y que este año la vida les regale muchas cosas positivas, más que negativas. Pido que no les toque sufrir.

Felices fiestas, y buen comienzo 2012.

24.12.11

¿Happy? Christmas

Viajo hacia el pasado como acostumbro a hacer diariamente. Suelo verme una persona contenta en estas épocas, que le gustaba celebrar con la familia, los regalos, reunirse y pasarlo bien escuchando las conversaciones de los mayores. ¿Cuándo se fue aquel espíritu navideño? ¿Desde cuándo odio tanto las fiestas? Fui creciendo, fueron pasando cosas, fueron cambiando las situaciones y las personas que se sentaban al rededor mío para compartir estas fiestas. Fueron cambiando las conversaciones... en realidad fui cambiando yo. Me volví más perfeccionista, más asquerosa y un poco más amarga de lo que ya solía ser. Ya no me gustan las charlas de los mayores, ya entiendo todo y odio no poder opinar porque todavía soy demasiado nena. Ya no siento alegría por los regalos... ya sé que no voy a recibir nada de todo lo que quiero, o sueño, y las razones del por qué también. Ya no quiero celebrar la navidad o el comienzo de un nuevo año, simplemente, porque siempre falta alguien en esa mesa. ¿Y ahora? Y ahora soy lo que soy. Odio la navidad. Odio fin de año. Odio todo lo relacionado con estas fiestas. Intento cambiar mi cara, mostrar una leve sonrisa y decir que todo va a perfecto, que estas fiestas serán distintas a las anteriores, y a las anteriores. Pero lo único que hago es engañarme. Las cosas no van a cambiar... Mi familia no está acá. Mi familia está allá. Lo más importante que tengo están a 12.000 km de distancia, cruzando el océano, en una casa en San Martín. Ahí está mi familia, no acá. 
Otras fiestas igual que las anteriores. Siempre falta alguien... ¿Para cuándo unas fiestas todos juntos? 

¡Qué lindo sería de regalito un pasaje a Argentina la puta madre!

14.12.11

¡ Qué lindo arruinarse con vos !
El día estuvo mal, hoy te soñé
no quiero recordarte más, no me hace bien
Y cada vez que pienso en vos, quiero volver
y el brillo de tus ojos rojos yo quiero ver.
Detesto no saber, si te acordás de mí 
o no te importa nada de lo que me pasa.

Ando buscando un poquito de adrenalina
¿En qué estaba pensando cuando me vine acá?
Tiene que haber alguna buena forma de escapar
Si bien algunas cosas pudieron mejorar
me está aburriendo esta cosa de la libertad.

Y a veces pienso, cuando me quedo sola
te extraño, te lloro
¡ Qué lindo arruinarse con vos !
Te juro, me está costando mucho
termino los días cansada de extrañarte.




10.12.11

Un día como todos los demás, igual de monótono pretende ser especial. Pelea por quedar en la memoria, por sacar sonrisas a las personas; pelea por ganarle a la monotonía tan característica de una vida que no tiene sentido. La rompe, pero no logra derribar aquella tristeza que invade los sentidos de esa persona. ¿Cuándo cambiará su rumbo? ¿Cuándo tendrá una sonrisa verdadera? ¿Cuándo volverá a levantarse con una sonrisa en la cara, encarándose al mundo intentando que cada día sea mejor? No logra salir de ese círculo vicioso en que se encuentra. Está débil, desorientada, desanimada, y todo empeora en su ambiente. 
Se levanta pensando en las lágrimas que derramó anoche, y mira la almohada para ver si han quedado restos de lo sucedido. No piensa, es un ente, y lo único que desea es que termine el día para acostarse y sentir el calor de la gruesa colcha y la compañía de la almohada, su gran cómplice. Le gusta la oscuridad, por que se siente invisible, siente que tapa la realidad y le deja viajar por un instante a otra dimensión. 
Niña, ¿qué te está pasando? ¿Dónde quedaron aquellas ganas de vivir, de tener un futuro, de soñar, de luchar por la vida, de ser alguien? ¿Dónde quedaron aquellas promesas, aquel optimismo que tanto te caracterizaba, aquella sonrisa en la cara por las mañanas, aquellos ojos que irradiaban felicidad a pesar de todo?
Niña, ¿qué  le ha pasado a tu vida?

8.12.11


Otro día más para la colección. Otro día más desperdiciado. Otro día más donde los sueños se siguen alejando. Otro día más en donde nada tiene sentido.

7.12.11

Pensó en la pregunta y llegó a la conclusión de que si habían transcurrido años desde la última vez que oyera a alguien pronunciar aquellas palabras seguramente la respuesta era que no. No estaba bien. Estaba cansada de abrazar almohadas, de confiar en las mantas para darse calor y de revivir momentos románticos sólo en sueños. Estaba cansada de esperar que cada día transcurriera más deprisa para pasar al siguiente. De esperar que fuese un día mejor, un día más fácil. Pero nunca lo era. Cada mañana la carga que pesaba sobre sus hombros era mayor y cada mañana deseaba que anocheciera cuanto antes para poder regresar a la cama y abrazarse a sus almohadas y envolverse en el calor de sus mantas.

VUÉLVETE A ENAMORAR.


6.12.11

Me duele saber las cosas que me voy a perder, las cosas que no voy a vivir, las cosas que alguna vez imaginé y que se esfumaron de un día para otro.
A veces pienso que hay gente que no merece la pena que la escuchen... ¿De verdad piensa que me importa? Esa gente, debería sufrir aún más para que se diesen cuenta de que lo que están diciendo es una completa estupidez al lado de lo que las demás personas podemos estar sufriendo. Y que en ese momento, en el que estén sufriendo de verdad, no tengan a nadie a su lado para que las escuchen, porque en su momento fueron ellos los que hicieron oídos sordos a los pedidos de ayuda de los demás. Su egoísmo les tiene que devolver algo. Pero no... esta vida va al contrario de lo que definimos sería lo normal. La gente con actitudes malas siempre triunfará sobre las buenas; esa gente tendrá muchas más cosas que las demás. Tendrá más felicidad por vivir en un mundo rodeado de mentiras, pero aún así, la tendrá. Atraerá cosas buenas, porque siente que su vida es la mejor, y las tendrá a pesar de ser una persona egoísta y sin preocupaciones hacia los que la rodean. Tendrán fama si la quieren, serán amadas a pesar de ser asquerosas y arrogantes, serán todo lo que ellas quieran ser, porque no tienen límites y "son el ombligo del mundo"

¿Y los demás? Los demás moriremos enfermos por no lograr la felicidad, por no sentir que las cosas salen bien, por no vivir lo que queremos vivir, por no ser lo que siempre aspiramos a ser, por ser buenas personas sin obtener buena suerte en ciertos aspectos de la vida, por culpa del destino que siempre nos pondrá a prueba jugándonos malas pasadas; por ver como los demás, aún siendo malos en esta vida, obtienen lo que nosotros siempre quisimos, teniendo una mejor vida: mucho más fácil, sencilla y a su gusto.

 ¿Y dónde mierda está la ley de la vida? ¿Y el todo vuelve? Aún lo sigo esperando, aunque viendo el panorama, la vida es una mierda.

5.12.11


¿Qué cada uno fuerza su propio destino? Entonces explicame: ¿qué mierda hago yo acá?

4.12.11

Rufina Cambaceres.


Quien sabe el porqué alguien decidió que Rufina Cambaceres se alejara de este mundo, que viviese esta vida casi como un suspiro, con una mezcla de amor, horror y tragedia. Hay varias versiones de su muerte, algunos dicen que murió de amor, otros de catalepsia, otros aseguran que es la "dama de blanco" que anda rondando por los corredores de la antigua necrópolis... En fin. Me quedo con la historia de que murió de amor, una linda historia que contar.
Rufina, una chica de bien, de la alta sociedad, fruto del amor de Eugenio Cambaceres, un escritor bonaerense de la década de 1800, que se casó con Luisa Baccichi, para ojos de la alta sociedad una bailarina inmigrante de Italia, muy mal vista en esa época.
Fue única hija. Se supone que no debe haber tenido una vida fácil, ya era muy prejuzgada por los demás por los padres que tenía.
El destino quizo que Eugenio muriese de tuberculosis y quedasen ella y su madre, la cual años después, pasó a convertirse la amante de Hipólito Irigoyen, el único presidente soltero que tuvo Argentina. Con él tuvo su segundo hijo, Luis Hernan, medio hermano de Rufina.
Rufina, para ese entonces ya había cumplido 14 años y era muy solicitada por cantidad de mozos, aunque ella sabía a quien amaba... 
Corría 1902, algunos dicen que 1903. 31 de mayo, el día en que Rufina cumplía sus 19 años . Su madre había planeado el día, primero una gran celebración para terminar la noche en el Teatro Colón disfrutando de una función lírica. Pero algo ocurrió. Una amiga íntima de Rufina se dirigió a ella cuando estaba arreglándose para dirigirse al Teatro Colón.
-Rufina, hay algo que te tengo que decir. No puedo esconderlo más. Me corroe por dentro, me quema las entrañas este secreto. Hoy, no encuentro medios para callar este secreto aún sabiendo que es un día muy importante para vos. 
-Decime, qué es lo que pasa?
-Rufina... tu madre... tu madre...
-¿Qué pasó con mi madre?
-Tu madre mantiene relaciones con tu novio. Son amantes.


[El corazón se me partió. No supe que contestar. Era mi más intima amiga, y no me iba a mentir por nada del mundo. Lo pude ver en sus ojos, esos ojos marrones que expresaban su humildad, su amabilidad hacia mí, en los que ahora estaban completos de lágrimas a punto de derramarse y que me pedían perdón por el daño que me acababa de hacer. Podía leer en sus ojos que todo lo que me había dicho era verdad. ¿Cómo podía haber sido tan hija de puta? ¿Por qué? 
Sentí que me desplomaba. Supongo que caí al suelo. Mis ojos no veían nada. Me envolvió una oscuridad inmensa, un leve dolor en el pecho apareció. Sentí como si me hubiesen clavado un puñar en el centro del corazón, que se apoderó de mi existencia y me produjo un dolor tan grande, tan insoportable, que comprendí que mi corazón había decidido rendirse. Y al fin lo comprendí, comprendí el poder que tiene el amor sobre las personas. Cuando uno se enamora, entrega su vida a la otra persona, permitiéndole hacer con ella lo que se le de la gana. Cuando uno se enamora le da el poder a la otra persona de destruírla. Y eso era lo que él había causado en mí. Me había destruído por completo. No quería sentir más ese dolor, estaba ya harta de soportar ese puñal, quería dejar de sufrir. Después de pensar eso, y repetírmelo a mi misma, todo cambió. Ese dolor se alejó, para siempre.]


Uno de los médicos presentes le diagnosticó que había sufrido un síncope. Luego, tres médicos certificaron que Rufina había muerto. Sin embargo, la misma noche que fue enterrada el cuidador de la bóveda escuchó ruidos extraños que procedían de la bóveda en donde había sido enterrada. Al día siguiente les comunicó a Luisa e Hirigoyen. Descubrieron que el cajón estaba en el suelo con la tapa quebrada. El cajón se había movido, y cuando lo abrieron encontraron a Rufina con la cara y las manos arañados y amoratados. Había sido víctima de un ataque de catalepsia y despertó en la oscuridad del féretro para rendirse y volver a morir, volver a sentir ese puñal en el pecho, después de haber peleado por salvar su vida.
Otra versión dice que la madre le daba somníferos para que se dormiese y así ella poder encontrarse con su amante, el prometido de Rufina, cuando se encontraban en su casa para mantener relaciones. Esa noche le suministró una dosis más fuerte y se dice que entró en un coma profundo del cual se depertó dentro de la tumba.
Por ese motivo se recuerda a Rufina de esta forma, con la mano en el picaporte intentando salir, luchando por su vida. Una imagen dolorosa y trágica, al igual que su historia de amor.




(Una de mis historias favoritas que esconde el cementerio de la Recoleta)

3.12.11

Past.



Y no puedo evitar mirar hacia el pasado. Me produce una cierta melancolía con sabor agridulce, un fuerte dolor de garganta y unos escalofríos que suelen repetirse cada 3 segundos. Me hiela la sangre recordar recuerdos, mirar fotos, pensar en ese momento y saber que no se va a poder repetir, por más de que haya sido único. El pasado te condena, a mí me amarga. El pasado te enseña, a mi me frustra. El pasado duele, a mi me desgarra. El pasado te trae sonrisas, a mí lágrimas. El pasado te demuestra cuánto creciste, a mí me demuestra lo que alguna vez fui. El pasado te forma, a mí me desarma. El pasado es el gran maestro, para mí es mi gran enemigo. El pasado suele recordarse al pie de la letra, yo lo tengo como un recuerdo esfumado en el que poco a poco desaparecen los buenos momentos y persisten los errores que tanto me enferman. ¿Cuándo volveré a vivir el presente, si todo lo que necesito pertenece a mi pasado? Vivir del pasado me agota día a día, pero esa es la prueba de que aún estoy viva y que aún siento algo.
Le converso a mi insomnio de vos.

1.12.11

Welcome December.

Hola Diciembre. Nunca me has gustado ni me has caído bien. Este mes suele caracterizarse por hacer un balance de tu año, por mirar hacia el pasado y contar los errores que cometiste. ¿Fueron muchos? Sí, admito que fueron demasiados este año. Diciembre se caracteriza por ser el causante de que me plantee tantos interrogantes sin ninguna respuesta clara, lo cual me provoca algo de frustración. Hace que me plantee todas mis acciones y que odie cada vez más mis actitudes hacia ciertas cosas, año tras año.
Es en este momento en que te preguntas: ¿Ya estamos en Diciembre? Qué rápido se pasó el año! y a esta expresión le sigue: ¿qué hice de mi vida? ¿cómo me fue este año? ¿mejor que el pasado?.
Pasan los días y te das cuenta que estás en Navidad. Sí, esa fiesta que siempre odié y que me repugna. No me pregunten el por qué, no puedo contestarles. Simplemente me causa repulsión y no la considero una fiesta digna de festejos. En conclusión, Navidad me aburre y me parece una pérdida de tiempo en donde las diferencias sociales se agrandan mucho más que en el resto del año, donde la gente derrocha dinero en decorar un árbol que no traerá, ni mucho menos, la felicidad.
-¿Qué te parece Daiana? ¿De qué color compramos las cosas para el arbolito, rojas y doradas?
-Mamá, que ganas de gastar la plata al pedo... sigo sin entender aún el porqué de esta fiesta. En fin, me da igual, no me interesa.
-Tu antipatía cada día me sorprende más.
¿Porqué se empeña la gente en festejar esta fiesta? No le veo sentido, sólo el religioso, del cual tampoco estoy de acuerdo así que... Para colmo, cenas familiares y no comento más porque me voy de tema.

Pasa Navidad, todos felices con sus regalos, o todos tristes porque no les han traído los que ellos esperaban. Viva la ilusión de papá Noel, seguimos con fin de año. Asqueroso fin de año donde todos están felices por un nuevo comienzo, pero la realidad es que, al día siguiente, al otro, y al otro todo va a seguir siendo la misma mierda, con distinto número. Esa maldita manía de pensar que por empezar un nuevo año algo cambiará. No me ilusiono más, cada vez es peor, cada vez la caída duele más. Me reservo los deseos, y  dejo que se queden congelados. No espero más a que un nuevo año cambie mi vida; no repito más la frase: año nuevo, vida nueva. No. Me rindo.

Diciembre, no me caes bien en absoluto, pero, es lo mismo todos los años, de una forma u otra siempre terminás agradándome un poco. Esperemos que este no sea la excepción.