Unas pocas palabras que intentan hacer temblar a la imaginación.

25.9.11


No sé si él estará pensando igual, o simplemente lo quisiera olvidar
Pero sé que no podrá, y siempre lo recordará, aquella noche, él y yo.


23.9.11



Hoy, puedo afirmar que aún lo sigo queriendo. 
Él, mi asignatura pendiente.

21.9.11

Otoño.

Hola otoño. ¿Cómo estás? Empezaste tranquilo, un poco fresco, pero aún te estás portando bien. Lo único que te pido es que no me hagas sufrir mucho frío, ni muchas lluvias, ni nada de las cosas por las que te caracterizas. Hazme pasar un buen otoño, aunque este sea el segundo en un año. 


¡Feliz pre-invierno!

20.9.11

#1

Un día de estos cambiaré mi mente. Un día de estos prometo cambiar mis pensamientos. Un día de estos prometo cambiar mis actitudes hacia los demás, aunque primero cambiarlas hacía mí. Un día de estos prometo no pensar más, y no darle tantas vueltas a todo lo que me sucede. Prometo cambiar mi actitud hacia la vida. 
Prometo y no dejo de prometer cosas que sé que son mentiras. No me lo creo, y como quien dice, sería estar engañándome a mi misma como suelo acostumbrar a hacer. Hoy dije basta. Hoy dije que las cosas serán las que tengan que ser y que mi actitud es, lamentablemente, autodestructiva aunque sincera.
Hoy admito que soy negativa, impulsiva, antipática, vueltera, arísca, fría, calculadora, manipuladora, vengativa, rencorosa, caprichosa, depresiva, bipolar, con doble personalidad y con un inconsciente que me hace ser de esa manera. El mismo que en este momento me dice: te encanta ser así.

Temo.


Tengo pánico a los baches, a los altibajos. A las crisis. Le temo a la soledad y a las matemáticas de la vida. Tengo miedo a los horarios, a la vida estructurada y planificada. Una embriagadora rutina o un monótono día a día. Temo al chocolate negro pero no soy ni mucho menos racista. Temo a quien se esconde bajo su paraguas pero no a la lluvia. Le tengo miedo al abrupto mar pero no a la costa. Tengo miedo a las profundidades de cualquier superficie. Tengo miedo a lo desconocido, pero me despierta curiosidad. Una bochornosa mezcla de sensaciones, en realidad, lo supera todo. Tengo pánico a las distancias, y aún más a las despedidas. Temo las discusiones, las rupturas. Las heridas mal curadas y la falta de remedios. Soy precavida y prudente hasta la exageración, y me asusta lo que eso me consume. Siempre tengo un segundo plan. Me da miedo nuestra generación y su futuro. Tengo miedo de no ser feliz. De ser una más del montón. De no llegar a lo que aspiro, aunque eso a menudo lo olvide. Me asusta el poder de las palabras, pues descubrí que también pueden ser puñales. Temo lo sospechoso, los secretos. Pero amo los susurros, las confesiones al oído, las complicidades y los guiños. No temo las lágrimas, pero si los sollozos. Te temo. Temo las letras pero las amo. Temo las artes pero me fascinan. Les tengo miedo a los genios, a los que poseen un don. Pero los envidio. Me asusta el no poder comprenderles. Temo las dobles direcciones, pero me gustan por partida doble. Temo los recuerdos, pero formo parte de ellos. Tengo miedo de las falsas apariencias, pero soy una de ellas. No me asusta la muerte, pero si el día en que deje de lado mis miedos...