Los necesito, porque son los pilares de mi vida. Los necesito porque me duele levantarme cada mañana y no encontrar a mi abuela haciéndome la leche, y a mi abuelo levantándose para despedirme y decirme que tenga un buen día. Me duele llegar a casa, abrir la puerta, y no encontrar a mi abuela cocinándome porque llego más tarde a casa y la comida que hicieron no me gusta; que mi abuelo esté leyendo el diario, con sus anteojos y me diga: "y mi negra? cómo te fue hoy?". Me duele por las tardes no tener conversaciones de fútbol con mi abuelo, o hacer crucigramas con mi abuela, jugar los tres al chinchón, reír a carcajadas. Me duele por las noches no ver la novela con mi abuela. Me duele el recuerdo de los buenos momentos; me duele extrañar.
Largo lágrimas, porque afirmo que son lo más importante de mi vida y hoy los tengo a kilómetros de distancia. Y no puedo evitar llorar al recordar todo esto.
Me culpo y me odio por las veces que no les dije: "te quiero", por las veces que mi mal humor les hizo daño, por las veces que contesté enojada sin pensar que en realidad, querían saber el por qué y se preocupaban por mí. Por no haber compartido más tiempo con ellos, por no haberles dicho "gracias".
No me pueden haber tocado mejores abuelos. No existen otros como ellos.
¡Ojalá la vida fuera un poquito más sencilla!

