Unas pocas palabras que intentan hacer temblar a la imaginación.

24.12.11

¿Happy? Christmas

Viajo hacia el pasado como acostumbro a hacer diariamente. Suelo verme una persona contenta en estas épocas, que le gustaba celebrar con la familia, los regalos, reunirse y pasarlo bien escuchando las conversaciones de los mayores. ¿Cuándo se fue aquel espíritu navideño? ¿Desde cuándo odio tanto las fiestas? Fui creciendo, fueron pasando cosas, fueron cambiando las situaciones y las personas que se sentaban al rededor mío para compartir estas fiestas. Fueron cambiando las conversaciones... en realidad fui cambiando yo. Me volví más perfeccionista, más asquerosa y un poco más amarga de lo que ya solía ser. Ya no me gustan las charlas de los mayores, ya entiendo todo y odio no poder opinar porque todavía soy demasiado nena. Ya no siento alegría por los regalos... ya sé que no voy a recibir nada de todo lo que quiero, o sueño, y las razones del por qué también. Ya no quiero celebrar la navidad o el comienzo de un nuevo año, simplemente, porque siempre falta alguien en esa mesa. ¿Y ahora? Y ahora soy lo que soy. Odio la navidad. Odio fin de año. Odio todo lo relacionado con estas fiestas. Intento cambiar mi cara, mostrar una leve sonrisa y decir que todo va a perfecto, que estas fiestas serán distintas a las anteriores, y a las anteriores. Pero lo único que hago es engañarme. Las cosas no van a cambiar... Mi familia no está acá. Mi familia está allá. Lo más importante que tengo están a 12.000 km de distancia, cruzando el océano, en una casa en San Martín. Ahí está mi familia, no acá. 
Otras fiestas igual que las anteriores. Siempre falta alguien... ¿Para cuándo unas fiestas todos juntos? 

¡Qué lindo sería de regalito un pasaje a Argentina la puta madre!

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