Unas pocas palabras que intentan hacer temblar a la imaginación.

1.12.11

Welcome December.

Hola Diciembre. Nunca me has gustado ni me has caído bien. Este mes suele caracterizarse por hacer un balance de tu año, por mirar hacia el pasado y contar los errores que cometiste. ¿Fueron muchos? Sí, admito que fueron demasiados este año. Diciembre se caracteriza por ser el causante de que me plantee tantos interrogantes sin ninguna respuesta clara, lo cual me provoca algo de frustración. Hace que me plantee todas mis acciones y que odie cada vez más mis actitudes hacia ciertas cosas, año tras año.
Es en este momento en que te preguntas: ¿Ya estamos en Diciembre? Qué rápido se pasó el año! y a esta expresión le sigue: ¿qué hice de mi vida? ¿cómo me fue este año? ¿mejor que el pasado?.
Pasan los días y te das cuenta que estás en Navidad. Sí, esa fiesta que siempre odié y que me repugna. No me pregunten el por qué, no puedo contestarles. Simplemente me causa repulsión y no la considero una fiesta digna de festejos. En conclusión, Navidad me aburre y me parece una pérdida de tiempo en donde las diferencias sociales se agrandan mucho más que en el resto del año, donde la gente derrocha dinero en decorar un árbol que no traerá, ni mucho menos, la felicidad.
-¿Qué te parece Daiana? ¿De qué color compramos las cosas para el arbolito, rojas y doradas?
-Mamá, que ganas de gastar la plata al pedo... sigo sin entender aún el porqué de esta fiesta. En fin, me da igual, no me interesa.
-Tu antipatía cada día me sorprende más.
¿Porqué se empeña la gente en festejar esta fiesta? No le veo sentido, sólo el religioso, del cual tampoco estoy de acuerdo así que... Para colmo, cenas familiares y no comento más porque me voy de tema.

Pasa Navidad, todos felices con sus regalos, o todos tristes porque no les han traído los que ellos esperaban. Viva la ilusión de papá Noel, seguimos con fin de año. Asqueroso fin de año donde todos están felices por un nuevo comienzo, pero la realidad es que, al día siguiente, al otro, y al otro todo va a seguir siendo la misma mierda, con distinto número. Esa maldita manía de pensar que por empezar un nuevo año algo cambiará. No me ilusiono más, cada vez es peor, cada vez la caída duele más. Me reservo los deseos, y  dejo que se queden congelados. No espero más a que un nuevo año cambie mi vida; no repito más la frase: año nuevo, vida nueva. No. Me rindo.

Diciembre, no me caes bien en absoluto, pero, es lo mismo todos los años, de una forma u otra siempre terminás agradándome un poco. Esperemos que este no sea la excepción.

No hay comentarios:

Publicar un comentario