Un día como todos los demás, igual de monótono pretende ser especial. Pelea por quedar en la memoria, por sacar sonrisas a las personas; pelea por ganarle a la monotonía tan característica de una vida que no tiene sentido. La rompe, pero no logra derribar aquella tristeza que invade los sentidos de esa persona. ¿Cuándo cambiará su rumbo? ¿Cuándo tendrá una sonrisa verdadera? ¿Cuándo volverá a levantarse con una sonrisa en la cara, encarándose al mundo intentando que cada día sea mejor? No logra salir de ese círculo vicioso en que se encuentra. Está débil, desorientada, desanimada, y todo empeora en su ambiente.
Se levanta pensando en las lágrimas que derramó anoche, y mira la almohada para ver si han quedado restos de lo sucedido. No piensa, es un ente, y lo único que desea es que termine el día para acostarse y sentir el calor de la gruesa colcha y la compañía de la almohada, su gran cómplice. Le gusta la oscuridad, por que se siente invisible, siente que tapa la realidad y le deja viajar por un instante a otra dimensión.
Niña, ¿qué te está pasando? ¿Dónde quedaron aquellas ganas de vivir, de tener un futuro, de soñar, de luchar por la vida, de ser alguien? ¿Dónde quedaron aquellas promesas, aquel optimismo que tanto te caracterizaba, aquella sonrisa en la cara por las mañanas, aquellos ojos que irradiaban felicidad a pesar de todo?
Niña, ¿qué le ha pasado a tu vida?
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