Unas pocas palabras que intentan hacer temblar a la imaginación.

7.7.14

Resulta que un domingo es el que te hace creer en todo lo que habías dejado de creer. Y vuelves a empezar, pero esta vez con la sensación de que lo haces con el pie derecho.

4.5.14

Me enamoraré de aquel que haga que mis domingos sean diferentes. Que le guste perderse en una cama. Que en vez de decirme un "para siempre" me diga un "aquí y ahora".

29.3.14

It's like I'm reading a book... and it's a book I deeply love. But I'm reading it slowly now. So the words are really far apart and the spaces between the words are almost infinite. I can still feel you... and the words of our story... but it's in this endless space between the words that I'm finding myself now. It's a place that's not of the physical world. It's where everything else is that I didn't even know existed. I love you so much. But this is where I am now. And this who I am now. And I need you to let me go. As much as I want to, I can't live your book any more.

9.3.14

Y... Joder. Vale. Admito que los domingos por más que sean soleados no consiguen sacarme una sonrisa y la vida se me echa encima. Y procuro pensar por qué tengo tanto malestar los domingos y llego a la conclusión de que odio los finales, a pesar de que ame los principios. A pesar de tenerle un poco del rencor típico a los lunes, éstos me dan nuevas esperanzas, nuevos aires. Mi mente piensa en todas las metas que quizás pueda llegar a alcanzar, en todos los sueños que no caen en el fondo del segundo cajón de mi habitación. ¡Hasta me hace creer que la felicidad solo consiste en saber qué se esconde en el fondo del armario!
Pero todo cambia durante la semana y quizá solo sea un mecanismo de defensa automático que ya he incorporado a mi rutina. Los principios llenos de esperanza, alegría; llenos de "yo puedo", de "no cuesta nada ser feliz", y llegan los domingos y me doy cuenta de que detrás de toda la ropa que hay en el armario, en el fondo, solo están aquellas prendas que ya no usas porque no te entran o porque simplemente ya han pasado de moda. Y... Se te cae el mundo encima. Literal. Porque los recuerdos llegan, porque los olores hacen que te transportes a la frase: "Todo tiempo pasado fue mejor" y te das cuenta que todo lo que has hecho durante la semana queda en la nada, porque son más fuertes aquellos recuerdos que el presente. Pero no solo es eso, sino que después de todo te das cuenta de que lo que hay es silencio y vacío. Ese puto vacío que nunca he podido explicar con palabras. Ese malestar interno de no querer darte cuenta de lo que es la realidad. Y después de ese mal rato... la nada misma. La nada misma que acompañada de la decepción que no deja de repetir: "sigue intentándolo".
No. No quiero seguir intentándolo. Me he cansado de jugar al mismo juego todos los domingos. Y me encuentro en esta etapa de querer mandar todo a la mierda, pero me gustan los principios y los precipicios, y supongo que indirectamente los finales también, por eso sé que mañana diré: "esta semana es la correcta; esta es la vencida".

Creo que son los finales los que me ayudan a sobrevivir en el juego de la vida.

27.1.14

Sí. Estoy a favor de los amores intensos, pero cortos. De esos fugaces, imperceptibles, que te dejan sin respiración durante un corto tiempo, que no caen en la monotonía del día a día y que llenan incluso más que un amor convencional. ¿Por qué no aceptar que los amores que menos duran son los más verdaderos? Un amor que aparezca de pronto y revolucione tu vida, que la deje patas para arriba. Un amor que no caiga en un "te quiero para siempre" sino un "te quiero en este momento". Un amor que no busque la estabilidad emocional, sino que a cada paso se vuelva más loco, más imposible, más desastrozo. Un amor que deje de lado las promesas, los posibles, el futuro, lo predecible. Un amor completamente incoherente, que no tenga ni pies ni cabeza, que se base en el presente y que se olvide del pasado.
¿Es que acaso preferís vivir un amor que se consume en la rutina, que continúa en el tiempo por simple inercia, a vivir uno mucho más intenso y más corto?

Puede que muchos penséis que esté equivocada. Probablemente. Pero estas son las consecuencias de no pensar en qué pasará en un futuro o qué pasó en un pasado, simplemente es vivir el día a día, dejar que la vida fluya e intentar vivir como si cada noche que nos acostamos no nos volviésemos a levantar. Suena trágico dicho de esta manera, pero la vida tiene un sabor más agradable desde que he conseguido dejar de lado el futuro y dedicarme a vivir el presente, a tomar decisiones sin ir más allá de lo que me pide ese día el corazón (o la cabeza). Y sí. Comienzo a recuperar de a poco la alegría que pensaba que en un momento me había abandonado. Comienzo a levantar vuelo y a tomarme la vida con otro humor, mirarla desde otro punto de vista.

Y ya me he ido de tema, ¿verdad? He empezado hablando del amor y he terminado hablando de la vida. Esto resume mi día a día.

20.1.14

A veces en las situaciones en que uno tiene que tomar una decisión es cuando te das cuentas de quienes estarán siempre a tu lado, apoyándote a pesar de todo, y quienes se dejarán llevar por sus creencias y dejarán de ver otra perspectiva que no sea la suya. Sí, porque en situaciones donde aprieta la soga al cuello, son contadas las personas que seguirán estando a tu lado, caminando junto a ti y no dándote la espalda por haber hecho algo que, a su parecer, era el camino equivocado.
¡Y qué feliz me siento de tenerlas caminando junto a mí! Porque a pesar de que siempre he sido de las que van a contracorriente, hay personas que no han dejado de darme consejos y decirme: "pero tú siempre tendrás la elección y si caes, ahí estaré yo para darte una mano y levantarte". Sí, hoy me apetece brindar por esas personas. Sí, hoy me apetece darles las gracias y ver como a pesar del tiempo y de las mil vueltas que da la vida, siguen ahí. Esas son realmente las personas que valen la pena y soy afortunadísima de tenerlas hoy en día.
Ojalá que esta parte de mi vida no cambie nunca.

8.1.14

Teníamos poco tiempo y demasiadas cosas por hacer. Teníamos pocas palabras pero demasiado por sentir. Teníamos pocos abrazos pero mucha necesidad de ellos. Nos desbordaban los sentimientos pero no teníamos posibilidad de calmarlos. Jugábamos a oscuras con simples palabras que intentaban llenarnos. Las lágrimas indundaban la noche y las risas ya no tenían lugar los viernes por la noche. Una película con un sitio vacío al lado ya era costumbre y las pocas sonrisas que se apoderaban de nosotros era a través de una pantalla. Empezamos a caminar por distintas vías, tú empezaste a buscar la felicidad por el camino derecho, yo empecé a perderme por el izquierdo. La vida nos empezó a separar cada vez un poco más, restándonos como personas, y a mí consiguió dejarme en números rojos. Y así, de a poco, fue apareciendo la resignación, la nada, el vacío tan peculiar que algunas personas tenemos tendencia a sentir. Y paso a paso el calor se transformó en frío, las ansias se fueron esfumando y la costumbre fue ganando espacio. Entre aquella oscuridad, el día a día me exgió despertar y ver la realidad: todo había cambiado. ¿Qué le vamos a hacer corazón, si así es como la vida lo ha querido?

31.12.13

Un esbozo que pretende ser una sonrisa se asoma en mi cara. Estoy tan contenta de haber conseguido tanto en este año, pero a base de esfuerzo, de ojeras hasta el piso, de llantos, de mal humor, de fin de semanas sin salir de casa, de horas amargadas sentada enfrente de hojas de papel mientras veía pasar la vida por mi ventana. Pero sabe tan bien. Tiene un sabor tan agradable, que volvería a repetirlo si supiese que me espera tal recompensa.
Estoy feliz de haber conseguido estar estudiando lo que quiero, lo que dije que estudiaría desde que tengo seis años, desde que tengo noción. Ha costado lo suyo, pero no me arrepiento para nada de haber tomado tal decisión ese día. Objetivo uno cumplido.
Cuando dije que después de terminar el selectivo iba a pasar el mejor verano de mi vida, no mentía. Fue el mejor verano de mi vida y ojalá pudiese volver a repetirlo y mejorarlo, y sí, con las mismas personas que por suerte aún siguen estando a mi lado. Sería maravilloso volver a repetir cada risa, cada tarde, cada momento. Menuda nostalgia me está entrando... Objetivo dos cumplido.
A pesar de que han sido realmente difíciles estos últimos tres meses que toma ya por costumbre la vida querer joderme como sea año tras año, he madurado mucho en cuanto a persona. He conseguido parte de la felicidad en la frase que un día me dijo mi tío de Madrid: "Daiana, da, da incluso más de lo que tengas que luego la recompensa no tiene palabras". ¡Cuánta razón tienes, aún estando mal consigues dar tan buenos consejos! Y me centré en eso, en buscar la felicidad no en mí, sino en los demás, en dar y no pedir nada a cambio. Y os juro que no he sentido más alegría que cuando he visto que hay gente que a pesar de todo lo mal que están, cuando te ven, sonríen y sus ojos expresan una felicidad que hasta ahora nunca había visto. Me he sentido completa, feliz y he conseguido dejar atrás muchos miedos, muchas inseguridades, muchos problemas que en realidad solo eran producto de mi imaginación. Me he olvidado del futuro y vivo el día a día, porque la vida te puede cambiar en un segundo. He aprendido a disfrutar de cada momento.

Pero no todo tiene su mejor parte y el año no podía terminar bien. Pero hoy me abstengo a ello y espero que mis decisiones no perjudiquen más a la gente que más quiero.

Por un 2014 muchísimo mejor que este año que ya se va.

16.11.13

Noches acostumbradas a los reproches de la vida, ¿tanta amargura nos provoca la oscuridad?
Noches que se quejan de no parar de escuchar llantos, ¿tanta seguridad nos provoca la oscuridad?
Noches que hacen oídos sordos a nuestros "por favor", ¿tanta desesperación nos provoca la oscuridad?
Noches que nos presentan la vida tal y como es, ¿tan engañados vivimos?
Noches que nos manipulan los sentimientos, ¿tan débiles somos?
Noches que revuelven toda la basura que llevamos dentro, ¿tan culpables nos sentimos?
Noches que sienten el deseo de ponernos entre la espada y la pared, ¿tan frágiles nos hemos convertido?
Noches y más noches. Una distinta a la otra, pero iguales en muchos aspectos. Noches y más tiempo consumido, que se nos escapa de las manos. Pero, yo soy feliz con ella. Es el único momento en que me siento realmente llena, me siento realmente yo. Y puede que la noche a mucho de vosotros os genere incertidumbre, miedo, locura, tristeza. A mí, la noche, me hace feliz.

27.10.13

Un café. Una cucharada de azúcar. No, hoy mejor dos. Endulzándome desde bien temprano. Un reloj. Dos alarmas. Es hora de partir. ¿Ya? ¿Tan pronto? Veintiseis escalones que bajar. Cuatro problemas que solucionar. Trece preguntas sin responder. No empecemos, mejor terminemos esto aquí. Cinco minutos para llegar. ¿A dónde voy? ¿Qué es lo que quiero? Siete disparos en la nuez. Un solo pensamiento: ¡corre, que no llegas! Ocho inspiraciones profundas. Dos lágrimas, una de cada lado. Miles de recuerdos que invaden todo el cuerpo. Cien palabras que me gusta recordar, pero que me generan tanto mal como diez caladas. Quince besos perdidos. Dieciséis abrazos sin sentido. Diecisiete carcajadas de "rio por no llorar". Nueve maneras diferentes de sobrepasar el mal trago. Una única forma de calmarme. Veinticuatro horas en donde todo se repite.
¿Sabéis algo? Aun así, hay momentos que la vida se calma. Todo deja de estar revuelto, desorganizado. Y puedo ver las cosas tan claras, que necesito un único empujón para dar tres pasos.