Unas pocas palabras que intentan hacer temblar a la imaginación.
27.1.13
<< Sueño despierta, vivo dormida, muero en renglones, veo mi vida dividida en patrones. Suelto verdades como puños en un mundo lleno de mentirosos a patadas, cogidos por los huevos. Lo viejo con lo nuevo, humilde hasta en el ego, escribo sin prisa y hablo sin desenfreno y sé que lo que os digo es tan cierto como que al falso lo destapo poniéndolo al descubierto. >>
23.1.13
Tiempo y destino.
Yo le perdí el respeto al tiempo después de tantas malas jugadas que me ha hecho. Hubo una época donde fue mi mejor aliado y entendía el por qué las cosas tenían que pasar en ese momento o por qué nunca habían pasado. Lo aceptaba resignada pero entendiendo que era cosa entre el destino y el tiempo. Ellos tan crueles conmigo y yo tan tonta intentando que mi mente y mi cuerpo asimilasen las respuestas que ellos me daban a ciertos problemas que iban apareciendo en aquel dichoso camino que decidí elegir. Aún siendo tan reflexiva conmigo misma, no me quedó otra que aceptar que el destino y el tiempo tenían un pacto que, por más que yo me esforzase por cambiarlo, ellos se mantendrían firme, sin torcer el brazo, por más que viesen que todo eso estaba siento tan insportable y devastador para mí que más de una vez hicieron que mantuviese charlas con aquella capa negra, fría y aterradora, que aparecía a diario cada mañana y cada noche, mientras yo reflexionaba sobre lo que el día me depararía o me había deparado.
Yo jugaba con mis mejores cartas, apostando a todo o nada por aquello a lo que quería llegar, y así como yo apostaba, era como perdía hasta lo que no tenía. Allí jugaba el tiempo y el destino, con mejores cartas que yo y con un objetivo claro.
Después de tantas derrotas, de tantas decepciones, de caerme una y otra vez a causa de la misma jugada, decidí perderle el respeto al tiempo. Aquí, la chica que siempre lo defendía y creía que era la opción correcta, convencida y ciega de que lo que él decidiese era lo que verdaderamente convenía a uno. Aquí estoy hoy, odiándolo unas veces, extrañándolo otras tantas, amándolo muy pocas y criticándolo muchas más.
El tiempo y el destino están unidos como uña y carne, como el amor y la amistad, como la sinceridad y el rechazo, como una sonrisa y el alivio. Y hoy es cuando afirmo que la frase "tiempo al tiempo" es tan absurda que lo único que hace es crear falsas esperanzas. Hoy rechazo todas aquellas frases o dichos en los que el tiempo salga beneficiado. El tiempo siempre será una mierda en todos los sentidos y más cuando está jugando a tu contra. El tiempo te quitará todo lo bueno para ponerte obstáculos en donde más de una vez te hará volverte loca y visitar la oscuridad, invitándote a que conozcas la frustración y el dolor, el sabor de la angustia y la textura de las lágrimas. Te invitará a conocer qué es que cada minuto se haga una eternidad, y que esa eternidad sea causada por el dolor anteriormente conocido e instalado en ti. Conocerás tu lado más profundo, verdades tan absolutas que te producirán miedo el saber cuál será el final de cada paso dado en falso.
El tiempo hará de ti un ente si lo que haces es confiar en él y dejar que maneje tu vida. No te excuses. No busques la respuesta en el tiempo. Búscala fuera, remueve tu vida, saca toda la mierda que llevas dentro y ordénalas, pero, por favor, no confies en el tiempo. Aquí una te advierte que es uno de los peores enemigos que el ser humano tiene. A veces tan efímero, otras tan eterno. Y como decía Platón, de lo que cambia no podemos obtener conocimiento y, mucho menos, confiar que la información que nos da sea cierta a causa de su contínuo cambio.
Yo jugaba con mis mejores cartas, apostando a todo o nada por aquello a lo que quería llegar, y así como yo apostaba, era como perdía hasta lo que no tenía. Allí jugaba el tiempo y el destino, con mejores cartas que yo y con un objetivo claro.
Después de tantas derrotas, de tantas decepciones, de caerme una y otra vez a causa de la misma jugada, decidí perderle el respeto al tiempo. Aquí, la chica que siempre lo defendía y creía que era la opción correcta, convencida y ciega de que lo que él decidiese era lo que verdaderamente convenía a uno. Aquí estoy hoy, odiándolo unas veces, extrañándolo otras tantas, amándolo muy pocas y criticándolo muchas más.
El tiempo y el destino están unidos como uña y carne, como el amor y la amistad, como la sinceridad y el rechazo, como una sonrisa y el alivio. Y hoy es cuando afirmo que la frase "tiempo al tiempo" es tan absurda que lo único que hace es crear falsas esperanzas. Hoy rechazo todas aquellas frases o dichos en los que el tiempo salga beneficiado. El tiempo siempre será una mierda en todos los sentidos y más cuando está jugando a tu contra. El tiempo te quitará todo lo bueno para ponerte obstáculos en donde más de una vez te hará volverte loca y visitar la oscuridad, invitándote a que conozcas la frustración y el dolor, el sabor de la angustia y la textura de las lágrimas. Te invitará a conocer qué es que cada minuto se haga una eternidad, y que esa eternidad sea causada por el dolor anteriormente conocido e instalado en ti. Conocerás tu lado más profundo, verdades tan absolutas que te producirán miedo el saber cuál será el final de cada paso dado en falso.
El tiempo hará de ti un ente si lo que haces es confiar en él y dejar que maneje tu vida. No te excuses. No busques la respuesta en el tiempo. Búscala fuera, remueve tu vida, saca toda la mierda que llevas dentro y ordénalas, pero, por favor, no confies en el tiempo. Aquí una te advierte que es uno de los peores enemigos que el ser humano tiene. A veces tan efímero, otras tan eterno. Y como decía Platón, de lo que cambia no podemos obtener conocimiento y, mucho menos, confiar que la información que nos da sea cierta a causa de su contínuo cambio.
19.1.13
Una sonrisa sin motivos resurge en su boca haciéndole frente a la melancolía que le provoca escuchar esa canción. Su rapero favorito está cantando la canción que parece haber sido hecha a su medida. Todo lo que ella siente en ese momento suena en esa canción que frase tras frase le va clavando un puñal por la espalda. Con los ojos hundidos, busca esquivar esas frases, pero su masoquismo le gana y hasta le provoca placer sentirse tan hundida. Aquel dolor le demuestra que su corazón sigue latiendo y que aún le quedan sentimientos. Su exterior no demuestra lo mismo, sus manos tiemblan y son frías como el hielo; sus ojos ya no miran al frente persiguiendo esos sueños locos que alguna vez tuvo, sino con la mirada hacia abajo, queriendo pasar desapercibida pero a la vez buscando aquella mano que le levante la vista. Se siente tan insegura al hablar que prefiere callar. Otra vez sonríe al recibir otro puñal. ¿Qué se le estará pasando por la cabeza? Ríe. Ríe a carcajadas y presiento que no sabe el por qué de aquel ataque de risa, pero enseguida las lágrimas comienzan a caer como solución para eliminar aquella rábia que presionaba su interior. Golpea la pared. Hace una mueca de dolor y comienza a arañarse y clavarse las uñas en la muñeca. Su cara cambia. El alivio la invade y sigue arañándose, en busca de eliminar ese dolor. Está contenta, descubrió el método para eliminar lo que por dentro la está matando. Las lágrimas paran y ella suspira.
Ahora puede continuar escuchando la canción sin sentir absolutamente nada, dejando que aquellas marcas de la muñeca alivien los puñales y que hagan que quiera seguir viviendo un día más.
Ahora puede continuar escuchando la canción sin sentir absolutamente nada, dejando que aquellas marcas de la muñeca alivien los puñales y que hagan que quiera seguir viviendo un día más.
11.1.13
No se necesita ser un genio, ni mucho menos, para entender de qué va la vida. Piensa una cosa: ¿qué ciencia es la que te ayuda a entender qué paso dar en cada momento, qué camino elegir cuando tienes dos iguales de tentadores; cuál es la palabra correcta para no terminar insultando, cuál es el método para lograr esa máxima felicidad; a caso se puede saber si no estamos viviendo en un mundo inventado por nosotros mismos? ¿Cuál es aquella ciencia que te explica los valores que hay que tener frente a las diferentes personas de nuestro alrededor, quién nos enseña lo que es la tolerancia; cuál es nuestro límite...? ¿Lo tenemos?
No, no se necesita ser experta en algo para poder contestar a todas estas preguntas. La vida no es otra cosa que el sobrevivir a lo que el día a día nos pone a prueba, pero hay ciertas reglas que son básicas y que, después de unas cuantas caídas, deberíamos tenerlas tatuadas en la piel, como símbolo de que ya las hemos aprendido y que la próxima vez no tropezaremos con la misma piedra. Pero el ser humano es tonto e inservible. Pocas personas son las que aprovechan los errores para no volver a cometerlos. Las personas tenemos esa tentación de tropezar una, y otra, y otra, con la misma maldita piedra que se nos ha puesto en el camino. ¿Por qué no nos enseñan cómo no tropezar de nuevo? ¿por qué no nos enseñan a olvidar o a afrontar un problema con valentía?
Miro a mi alrededor y sólo veo indiferencia. Encuentro personas que no saben lo que quieren, porque nunca antes se les había presentado la ocasión de afrontar un problema solos, de tener que elegir, y ante tal situación se sienten agobiados, estresados, y unos cuantos adjetivos más. Miro y encuentro personas arriba de un pedestal, presumiendo de sus conocimiento acerca de algún tema en especial, idealizando su vida perfecta, convenciéndose de que serán felices en un futuro, cuando lo único que veo en su mirada es la más absoluta desesperación y una resignación que les come los huesos, porque nunca han conseguido nada importante en su vida y aunque crean que eso es lo que realmente les satisfará, están, lamentablemente, equivocados, no tienen ni idea lo que realmente necesitan. Creo que serán los que luego, más adelante, después de pensar tanto en sí mismos y presumir de tantas cosas, estarán rodeados de falsas amistades y de la soledad en su sentido más completo. Otros están sentados esperando a que las cosas les caigan desde el cielo, esperando a que algún milagro ocurra en su vida. Algunos, están bien, simplemente su vida es redonda: amigos, amor, dinero, salud y, como consecuencia, felicidad. Pero de estas personas, no tan numerosas ya que muchos de ellos se encuentran en los otros dos grupos y que considero falsos, las que más me impresionan son aquellas que a pesar de todos los golpes que les ha dado la vida, siguen en pie, con mucha más fortaleza que los anteriores que creen tener o tienen todo. Esas personas son las que realmente valen la pena, las que dan la vida por cada una de las personas que se encuentran a su alrededor, las que no piensan en ellas, sino en los demás; son esas las que pueden cambiar el rumbo de la vida de otras personas para bien, las que tenerlas al lado te crea una vida casi perfecta y que te cambian por completo y, siempre, repito, siempre para bien.
¿Quién les eseñó a ser así? La vida. La vida misma. Los golpes. Los errores convertidos en aprendizajes. Las lágrimas transformadas en sonrisas. El desaliento hecho en fortaleza. Las pérdidas en ganancias. Para mí, esas, son las personas que tienen el mayor conocimiento que se puede llegar a tener en esta vida. Puedes tener estudios, una carrera, ser el mejor en tu ámbito, pero no serás nada si estás rodeado de una amargura que pesa, de un mundo creado por mentiras. No serás nada si la vida no te ha dado golpes, y con golpes no me refiero a un puto desamor, a una mala nota, a un fallo en tu deporte, a una supuesta desilusión. Hablo de otras cosas, que por supuesto, algunos no han tenido el placer de sufrirlas y otros, aún habiéndolas sufrido, se aprovechan de ellas para convertirse en víctimas de la vida, queriendo salir ilesos de todas sus malas acciones dando como razón a ellas, la "vida dura" que les "ha costado" sufrir. (Idiotas. Imbéciles. Gilipollas. Etcéterá. Perdón, me fui del tema.)
Y así termino. Empezando con un tema, terminando con otro. Así soy yo. Igual de rebuscada. Pero no me voy sin aclarar que, si esas personas predominaran en este mundo, si todos aprendiésemos de nuestros grandes errores, seríamos enormemente fuertes para lograr muchos más cambios y muchos más logros que aquellos que piensan ser superior por ser algo más inteligentes, tener más dinero o gozar de una buena vida.
Así es como espero aspirar a conseguir que mi vida no sea una monotonía. Con esta filosofía es como espero alcanzar la felicidad, aquella que no encuentro con el dinero ni con los estudios. Así es como quiero que mi vida sea una completa locura y pueda presumir que siempre he hecho lo que he querido, sin nadie que me parase. Ir a 200km por hora y que, gracias a aquellos golpes de la vida, ver que todo lo que queremos es posible. Que me pregunten y que pueda responder que soy realmente feliz después de tantas caídas y de tantos moretones en las rodillas, afirmar que sigo teniendo una sonrisa en mi cara y que la vida no ha podido conmigo, sino que yo la he manejado a mi antojo. Y así será, sin mirar hacia atrás, como aceptaré todo lo que venga sin preguntarme "qué hubiera sido sí...?".
No, no se necesita ser experta en algo para poder contestar a todas estas preguntas. La vida no es otra cosa que el sobrevivir a lo que el día a día nos pone a prueba, pero hay ciertas reglas que son básicas y que, después de unas cuantas caídas, deberíamos tenerlas tatuadas en la piel, como símbolo de que ya las hemos aprendido y que la próxima vez no tropezaremos con la misma piedra. Pero el ser humano es tonto e inservible. Pocas personas son las que aprovechan los errores para no volver a cometerlos. Las personas tenemos esa tentación de tropezar una, y otra, y otra, con la misma maldita piedra que se nos ha puesto en el camino. ¿Por qué no nos enseñan cómo no tropezar de nuevo? ¿por qué no nos enseñan a olvidar o a afrontar un problema con valentía?
Miro a mi alrededor y sólo veo indiferencia. Encuentro personas que no saben lo que quieren, porque nunca antes se les había presentado la ocasión de afrontar un problema solos, de tener que elegir, y ante tal situación se sienten agobiados, estresados, y unos cuantos adjetivos más. Miro y encuentro personas arriba de un pedestal, presumiendo de sus conocimiento acerca de algún tema en especial, idealizando su vida perfecta, convenciéndose de que serán felices en un futuro, cuando lo único que veo en su mirada es la más absoluta desesperación y una resignación que les come los huesos, porque nunca han conseguido nada importante en su vida y aunque crean que eso es lo que realmente les satisfará, están, lamentablemente, equivocados, no tienen ni idea lo que realmente necesitan. Creo que serán los que luego, más adelante, después de pensar tanto en sí mismos y presumir de tantas cosas, estarán rodeados de falsas amistades y de la soledad en su sentido más completo. Otros están sentados esperando a que las cosas les caigan desde el cielo, esperando a que algún milagro ocurra en su vida. Algunos, están bien, simplemente su vida es redonda: amigos, amor, dinero, salud y, como consecuencia, felicidad. Pero de estas personas, no tan numerosas ya que muchos de ellos se encuentran en los otros dos grupos y que considero falsos, las que más me impresionan son aquellas que a pesar de todos los golpes que les ha dado la vida, siguen en pie, con mucha más fortaleza que los anteriores que creen tener o tienen todo. Esas personas son las que realmente valen la pena, las que dan la vida por cada una de las personas que se encuentran a su alrededor, las que no piensan en ellas, sino en los demás; son esas las que pueden cambiar el rumbo de la vida de otras personas para bien, las que tenerlas al lado te crea una vida casi perfecta y que te cambian por completo y, siempre, repito, siempre para bien.
¿Quién les eseñó a ser así? La vida. La vida misma. Los golpes. Los errores convertidos en aprendizajes. Las lágrimas transformadas en sonrisas. El desaliento hecho en fortaleza. Las pérdidas en ganancias. Para mí, esas, son las personas que tienen el mayor conocimiento que se puede llegar a tener en esta vida. Puedes tener estudios, una carrera, ser el mejor en tu ámbito, pero no serás nada si estás rodeado de una amargura que pesa, de un mundo creado por mentiras. No serás nada si la vida no te ha dado golpes, y con golpes no me refiero a un puto desamor, a una mala nota, a un fallo en tu deporte, a una supuesta desilusión. Hablo de otras cosas, que por supuesto, algunos no han tenido el placer de sufrirlas y otros, aún habiéndolas sufrido, se aprovechan de ellas para convertirse en víctimas de la vida, queriendo salir ilesos de todas sus malas acciones dando como razón a ellas, la "vida dura" que les "ha costado" sufrir. (Idiotas. Imbéciles. Gilipollas. Etcéterá. Perdón, me fui del tema.)
Y así termino. Empezando con un tema, terminando con otro. Así soy yo. Igual de rebuscada. Pero no me voy sin aclarar que, si esas personas predominaran en este mundo, si todos aprendiésemos de nuestros grandes errores, seríamos enormemente fuertes para lograr muchos más cambios y muchos más logros que aquellos que piensan ser superior por ser algo más inteligentes, tener más dinero o gozar de una buena vida.
Así es como espero aspirar a conseguir que mi vida no sea una monotonía. Con esta filosofía es como espero alcanzar la felicidad, aquella que no encuentro con el dinero ni con los estudios. Así es como quiero que mi vida sea una completa locura y pueda presumir que siempre he hecho lo que he querido, sin nadie que me parase. Ir a 200km por hora y que, gracias a aquellos golpes de la vida, ver que todo lo que queremos es posible. Que me pregunten y que pueda responder que soy realmente feliz después de tantas caídas y de tantos moretones en las rodillas, afirmar que sigo teniendo una sonrisa en mi cara y que la vida no ha podido conmigo, sino que yo la he manejado a mi antojo. Y así será, sin mirar hacia atrás, como aceptaré todo lo que venga sin preguntarme "qué hubiera sido sí...?".
9.1.13
"Yo no era más que la pared vacía a la que dirigías tus palabras". Leía "Memorias de una geisha", cuando me encontré con esa impactante frase que me desarmó por completo. Fue una patada en el estómago, que hizo que abriese los ojos y mirase a mi alrededor. Estaba completamente sola, pero había alguien que seguía conmigo a pesar de haber cometido tantos errores. Aunque esta monotonía no se parecía en nada a la que, tiempo pasado, estaba tan acostumbrada. Esta dolía más, tenía un sabor demasiado agrio y una visión negativa, en colores grises. La luz no se asomaba por mi ventana y todo a mi al rededor parecía estar sumiso en una atmósfera de tensión y mentiras. Espero que nunca hayáis sentido este sentimiento, porque hasta el rojo carmín de los labios de una mujer, me parecían grises y tristes.
¿Por qué había provocado ese efecto tan devastador en mí aquella frase? Volví a levantar la vista del libro, y vi desorden en mi vida. Un desorden propio de dejar al libre albeldrío que el tiempo decidiese por mí. Era el causante de todo aquel desorden que estaba sufriendo en este momento, aunque en realidad, yo era la culpable de que el tiempo hubiese ganado la batalla y se hubiese impuesto en mi vida de la peor manera que tiene de hacerlo, esa manía de correr tanto en tiempos en donde uno no tiene la suficiente resistencia física como para seguirle el ritmo. Y ahí me di cuenta que todo en lo que siempre había creído y soñado, lo había tirado por el balcón en cuanto me enamoré de ese chico.
Se abrió la puerta. Era él y su embriagadora forma de mirarme. Ahí me di cuenta que me había convertido en un ente, en su "pared vacía" a la que únicamente dirigía sus palabras para hundirme más o para conseguir sacar provecho de mí, y yo, me había dejado utilizar todo este tiempo, únicamente porque no tenía el valor de enfrentarme a los problemas y me había dado por vencida antes de comenzar a luchar.
Volví a mi lectura, pero noté que una pequeña lágrima me recorría la mejilla. No quise sentir más. Decicí que aún no era tiempo de cambiar; aún no estaba preparada para sentir aquella oleada de sentimientos que iban a convertirme en una persona totalmente distinta a lo que estaba acostumbrada a ser. El coraje seguía escapando de mí y yo no tenía ánimos como para seguirle el juego.
¿Por qué había provocado ese efecto tan devastador en mí aquella frase? Volví a levantar la vista del libro, y vi desorden en mi vida. Un desorden propio de dejar al libre albeldrío que el tiempo decidiese por mí. Era el causante de todo aquel desorden que estaba sufriendo en este momento, aunque en realidad, yo era la culpable de que el tiempo hubiese ganado la batalla y se hubiese impuesto en mi vida de la peor manera que tiene de hacerlo, esa manía de correr tanto en tiempos en donde uno no tiene la suficiente resistencia física como para seguirle el ritmo. Y ahí me di cuenta que todo en lo que siempre había creído y soñado, lo había tirado por el balcón en cuanto me enamoré de ese chico.
Se abrió la puerta. Era él y su embriagadora forma de mirarme. Ahí me di cuenta que me había convertido en un ente, en su "pared vacía" a la que únicamente dirigía sus palabras para hundirme más o para conseguir sacar provecho de mí, y yo, me había dejado utilizar todo este tiempo, únicamente porque no tenía el valor de enfrentarme a los problemas y me había dado por vencida antes de comenzar a luchar.
Volví a mi lectura, pero noté que una pequeña lágrima me recorría la mejilla. No quise sentir más. Decicí que aún no era tiempo de cambiar; aún no estaba preparada para sentir aquella oleada de sentimientos que iban a convertirme en una persona totalmente distinta a lo que estaba acostumbrada a ser. El coraje seguía escapando de mí y yo no tenía ánimos como para seguirle el juego.
1.1.13
Un día después, y estando ya en el primer día de este 2013, me dispongo a hacer el balance del año anterior. Ya recapacitando, me he encontrado que en la balanza, el lado de las cosas buenas pesa mucho más que el de las malas. Sin ir más lejos, sigo conservando a las personas que realmente me importan a mi lado, y que gracias a que cada uno tiene una cualidad diferente, hacen que mi vida sea mucho mejor. Cada persona le da un toque de color a mi mundo.
Hubo reiteradas veces en la que me encontré en un callejón sin salida. Pero no me quedo con eso, sino con lo que aprendí. Este año me enseñó tantas cosas, y me reafirmó otras que estaba empezando a creer que tenía una visión equivocada. Como ya puse por alguna red social.
Este año no me extenso mucho. Estoy contenta con todos los momentos que viví. Estoy contenta con mis logros, aunque podría mejorar bastante este año que entra. Contenta con mi verano. Contenta de que este año me haya dejado buen sabor de boca.
Pero a pesar de todo, uno siempre quiere más, así que este año prentendo mejorar, tanto en mis manías como en otros aspectos de mi vida. Me propongo aprovechar más del día a día, dejar de lado lo que me hace mal y vivir como a mí se me plazca.
Por un 2013 lleno de fiesta, buenos recuerdos, felicidad, amigos, salud y amor.
Hubo reiteradas veces en la que me encontré en un callejón sin salida. Pero no me quedo con eso, sino con lo que aprendí. Este año me enseñó tantas cosas, y me reafirmó otras que estaba empezando a creer que tenía una visión equivocada. Como ya puse por alguna red social.
Este año no me extenso mucho. Estoy contenta con todos los momentos que viví. Estoy contenta con mis logros, aunque podría mejorar bastante este año que entra. Contenta con mi verano. Contenta de que este año me haya dejado buen sabor de boca.
Pero a pesar de todo, uno siempre quiere más, así que este año prentendo mejorar, tanto en mis manías como en otros aspectos de mi vida. Me propongo aprovechar más del día a día, dejar de lado lo que me hace mal y vivir como a mí se me plazca.
Por un 2013 lleno de fiesta, buenos recuerdos, felicidad, amigos, salud y amor.
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