Unas pocas palabras que intentan hacer temblar a la imaginación.

17.2.11

Ruido: me machaca y se me clava en los oídos cada vez que me faltas. Miro: y si te veo me arrepiento y me desvío del camino que me marcas. Río: y si me acuerdo de ti es por que el frío me aconseja que lo haga. Vivo: pero me muero cada vez que te has ido y me has dejado sin nada. Cuido: de no echar todo a perder por un descuido, tus palabras son caras. Finos: son tus dedos los que mueven mis hilos, los que a veces me atan. Dilo: y si prefieres olvidarme te olvido 
aunque me dejes sin nada. Sigo: y no me importa convertirme en el testigo de tu sonrisa cansada. Envido: y si no lo ves, tranquilo, que yo insisto, demasiadas cagadas. 

8.2.11

Friamente calculado.

Ser una persona fría y calculadora tiene sus ventajas. Pero aunque los demás piensen que esa persona no tiene corazón, están totalmente equivocados. Esas personas tenemos corazón, y mucho más que los demás. La diferencia es que la vida nos hizo así. Es nuestra arma para defendernos y no sufrir más... Pero no crean que las cosas no nos duelen, nos duelen, pero no las mostramos y nunca vamos a admitir que nos hirieron. Simplemente las dejamos pasar, hacemos lo que tenemos que hacer, y las borramos totalmente de nuestras mentes para no volver a sufrir. Es simplemente eso.
Una persona fría y calculadora necesita amor, cariño, ganar alguna vez en algo, cumplir ese sueño tan querido, ser querida por la persona de sus sueños, para cambiar. Es lo único que necesita para ser una persona totalmente distinta. Cuando consigue algo de eso no hay dudas de que hace un cambio muy brusco... es como que las fuerzas se renuevan y ya no le gusta herir a los demás.
Después de que tiene ese empujoncito, se vuelve una persona sobreprotectora, cariñosa, increíblemente amable y sobre todo, una persona con cero egoísmo. Pero vulnerable, porque, como dije, no es que nos falte corazón, tenemos mucha sensibilidad y por eso nuestra arma es ser así. Fríos y calculadores.

7.2.11

Me odias, soy la parte de ti misma que más detestas, la que hace que te arrepientas después.
Tu parte interior que parece que proviene del infierno, yo te hablo en silencio pero tú no quieres escucharme. Pretendes huir de mí, pero sabes que eso es imposible porque formo parte de ti. Sin ti yo no existiria, pero sin mi, tú no serías tú. Me necesitas aunque no lo sepas, aunque pretendas destruirme, siempre aparezco en el rincón más oscuro de tu mente.
Te desgarro el alma hasta que no puedes controlar ni tu propio cuerpo.
Porque yo he nacido para quitarte la razón, para que tus pensamientos o tu capacidad de controlar sean destruidos.
Yo soy la parte que te hace llorar aunque tú no lo quieras, te convierte en un cobarde o en una persona imprudente que rompe con sus propositos. Soy la que grita en tu interior para que expulses todo tu odio a las personas que lo merecen o no.
También me tendrías que odiar porque por mi culpa puedes perder a personas que quieres, porque soy yo la que te da el orgullo en los momentos donde hay que perderlo.
Aunque también muchas veces has ganado por mi, porque por mi decidiste levantarte y luchar sin pensar en las consecuencias eliminando todo lo que se te ponía por delante. Pero muchas otras veces te he obligado a huir o a callar, porque soy yo también la que te da el miedo. Siempre quieres callarme, porque sabes que soy sincera y te puedo controlar. Tu otra parte no puede conmigo.
Pero sabes que soy tú y eso es lo que más odias de mi, porque soy la muestra de tu propio ser, la que no se esconde detrás de nada, la que no tiene otra cara, soy tú , aunque no quieras aceptarlo.
Soy tu peor parte.
Pero lo que realmente odias de mi es que yo te hago dudar de quien eres realmente.
No sabes quien es tu verdadero yo. 

                                                                                      Tu otra parte, tu verdadero yo.

1.2.11

Porque a su lado, también ella dejaba de ser la mujer lúcida y sensible para convertirse en una hembra que se sometía totalmente a todos sus caprichos. Y los disfrutaba.