Unas pocas palabras que intentan hacer temblar a la imaginación.

25.6.13

Cuando consigues hacerte inmune a ciertos sentimientos es cuando te das cuenta de cuánto has llegado a sufrir. Este síntoma no es más que una demostración de cuánto daño ha tenido que sufrir tu mente para no sentir absolutamente nada hacia ciertas situaciones. ¿Lo que no te mata, te fortalece? No, lo que no te mata, te destruye poco a poco. Tras cada fracaso, tras cada caída, el corazón se va haciendo más duro hacia ciertos sentimientos. Ya no lloro por la partida de nadie. Ya no lloro en las despedidas. Ya no lloro cuando el camino se ve oscuro. ¿Y a eso lo llamas fortalecerse? Para nada. Sigo caminando porque mi instinto me obliga. Cierro los ojos ante esos sentimientos y me convierto en un robot, guiado por un sentimiento que aún no tiene nombre, pero que es una mezcla de rechazo, tristeza, orgullo y sabiduría.
Duele. Duele verte desde fuera, salir de ti y ver como ya hay cosas que no provocan nada en ti. Duele ver como no puedes llegar a sentir nada en esas situaciones cuando todos los demás humanos experimentan algo. Duele porque la vida seguirá dándote palos, y terminarás siendo una completa roca, indestructible pero vacía.