Unas pocas palabras que intentan hacer temblar a la imaginación.

4.12.11

Rufina Cambaceres.


Quien sabe el porqué alguien decidió que Rufina Cambaceres se alejara de este mundo, que viviese esta vida casi como un suspiro, con una mezcla de amor, horror y tragedia. Hay varias versiones de su muerte, algunos dicen que murió de amor, otros de catalepsia, otros aseguran que es la "dama de blanco" que anda rondando por los corredores de la antigua necrópolis... En fin. Me quedo con la historia de que murió de amor, una linda historia que contar.
Rufina, una chica de bien, de la alta sociedad, fruto del amor de Eugenio Cambaceres, un escritor bonaerense de la década de 1800, que se casó con Luisa Baccichi, para ojos de la alta sociedad una bailarina inmigrante de Italia, muy mal vista en esa época.
Fue única hija. Se supone que no debe haber tenido una vida fácil, ya era muy prejuzgada por los demás por los padres que tenía.
El destino quizo que Eugenio muriese de tuberculosis y quedasen ella y su madre, la cual años después, pasó a convertirse la amante de Hipólito Irigoyen, el único presidente soltero que tuvo Argentina. Con él tuvo su segundo hijo, Luis Hernan, medio hermano de Rufina.
Rufina, para ese entonces ya había cumplido 14 años y era muy solicitada por cantidad de mozos, aunque ella sabía a quien amaba... 
Corría 1902, algunos dicen que 1903. 31 de mayo, el día en que Rufina cumplía sus 19 años . Su madre había planeado el día, primero una gran celebración para terminar la noche en el Teatro Colón disfrutando de una función lírica. Pero algo ocurrió. Una amiga íntima de Rufina se dirigió a ella cuando estaba arreglándose para dirigirse al Teatro Colón.
-Rufina, hay algo que te tengo que decir. No puedo esconderlo más. Me corroe por dentro, me quema las entrañas este secreto. Hoy, no encuentro medios para callar este secreto aún sabiendo que es un día muy importante para vos. 
-Decime, qué es lo que pasa?
-Rufina... tu madre... tu madre...
-¿Qué pasó con mi madre?
-Tu madre mantiene relaciones con tu novio. Son amantes.


[El corazón se me partió. No supe que contestar. Era mi más intima amiga, y no me iba a mentir por nada del mundo. Lo pude ver en sus ojos, esos ojos marrones que expresaban su humildad, su amabilidad hacia mí, en los que ahora estaban completos de lágrimas a punto de derramarse y que me pedían perdón por el daño que me acababa de hacer. Podía leer en sus ojos que todo lo que me había dicho era verdad. ¿Cómo podía haber sido tan hija de puta? ¿Por qué? 
Sentí que me desplomaba. Supongo que caí al suelo. Mis ojos no veían nada. Me envolvió una oscuridad inmensa, un leve dolor en el pecho apareció. Sentí como si me hubiesen clavado un puñar en el centro del corazón, que se apoderó de mi existencia y me produjo un dolor tan grande, tan insoportable, que comprendí que mi corazón había decidido rendirse. Y al fin lo comprendí, comprendí el poder que tiene el amor sobre las personas. Cuando uno se enamora, entrega su vida a la otra persona, permitiéndole hacer con ella lo que se le de la gana. Cuando uno se enamora le da el poder a la otra persona de destruírla. Y eso era lo que él había causado en mí. Me había destruído por completo. No quería sentir más ese dolor, estaba ya harta de soportar ese puñal, quería dejar de sufrir. Después de pensar eso, y repetírmelo a mi misma, todo cambió. Ese dolor se alejó, para siempre.]


Uno de los médicos presentes le diagnosticó que había sufrido un síncope. Luego, tres médicos certificaron que Rufina había muerto. Sin embargo, la misma noche que fue enterrada el cuidador de la bóveda escuchó ruidos extraños que procedían de la bóveda en donde había sido enterrada. Al día siguiente les comunicó a Luisa e Hirigoyen. Descubrieron que el cajón estaba en el suelo con la tapa quebrada. El cajón se había movido, y cuando lo abrieron encontraron a Rufina con la cara y las manos arañados y amoratados. Había sido víctima de un ataque de catalepsia y despertó en la oscuridad del féretro para rendirse y volver a morir, volver a sentir ese puñal en el pecho, después de haber peleado por salvar su vida.
Otra versión dice que la madre le daba somníferos para que se dormiese y así ella poder encontrarse con su amante, el prometido de Rufina, cuando se encontraban en su casa para mantener relaciones. Esa noche le suministró una dosis más fuerte y se dice que entró en un coma profundo del cual se depertó dentro de la tumba.
Por ese motivo se recuerda a Rufina de esta forma, con la mano en el picaporte intentando salir, luchando por su vida. Una imagen dolorosa y trágica, al igual que su historia de amor.




(Una de mis historias favoritas que esconde el cementerio de la Recoleta)

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