Unas pocas palabras que intentan hacer temblar a la imaginación.

27.10.13

Un café. Una cucharada de azúcar. No, hoy mejor dos. Endulzándome desde bien temprano. Un reloj. Dos alarmas. Es hora de partir. ¿Ya? ¿Tan pronto? Veintiseis escalones que bajar. Cuatro problemas que solucionar. Trece preguntas sin responder. No empecemos, mejor terminemos esto aquí. Cinco minutos para llegar. ¿A dónde voy? ¿Qué es lo que quiero? Siete disparos en la nuez. Un solo pensamiento: ¡corre, que no llegas! Ocho inspiraciones profundas. Dos lágrimas, una de cada lado. Miles de recuerdos que invaden todo el cuerpo. Cien palabras que me gusta recordar, pero que me generan tanto mal como diez caladas. Quince besos perdidos. Dieciséis abrazos sin sentido. Diecisiete carcajadas de "rio por no llorar". Nueve maneras diferentes de sobrepasar el mal trago. Una única forma de calmarme. Veinticuatro horas en donde todo se repite.
¿Sabéis algo? Aun así, hay momentos que la vida se calma. Todo deja de estar revuelto, desorganizado. Y puedo ver las cosas tan claras, que necesito un único empujón para dar tres pasos.

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