Unas pocas palabras que intentan hacer temblar a la imaginación.

19.1.13

Una sonrisa sin motivos resurge en su boca haciéndole frente a la melancolía que le provoca escuchar esa canción. Su rapero favorito está cantando la canción que parece haber sido hecha a su medida. Todo lo que ella siente en ese momento suena en esa canción que frase tras frase le va clavando un puñal por la espalda. Con los ojos hundidos, busca esquivar esas frases, pero su masoquismo le gana y hasta le provoca placer sentirse tan hundida. Aquel dolor le demuestra que su corazón sigue latiendo y que aún le quedan sentimientos. Su exterior no demuestra lo mismo, sus manos tiemblan y son frías como el hielo; sus ojos ya no miran al frente persiguiendo esos sueños locos que alguna vez tuvo, sino con la mirada hacia abajo, queriendo pasar desapercibida pero a la vez buscando aquella mano que le levante la vista. Se siente tan insegura al hablar que prefiere callar. Otra vez sonríe al recibir otro puñal. ¿Qué se le estará pasando por la cabeza? Ríe. Ríe a carcajadas y presiento que no sabe el por qué de aquel ataque de risa, pero enseguida las lágrimas comienzan a caer como solución para eliminar aquella rábia que presionaba su interior. Golpea la pared. Hace una mueca de dolor y comienza a arañarse y clavarse las uñas en la muñeca. Su cara cambia. El alivio la invade y sigue arañándose, en busca de eliminar ese dolor. Está contenta, descubrió el método para eliminar lo que por dentro la está matando. Las lágrimas paran y ella suspira.
Ahora puede continuar escuchando la canción sin sentir absolutamente nada, dejando que aquellas marcas de la muñeca alivien los puñales y que hagan que quiera seguir viviendo un día más.

1 comentario: