Yo le perdí el respeto al tiempo después de tantas malas jugadas que me ha hecho. Hubo una época donde fue mi mejor aliado y entendía el por qué las cosas tenían que pasar en ese momento o por qué nunca habían pasado. Lo aceptaba resignada pero entendiendo que era cosa entre el destino y el tiempo. Ellos tan crueles conmigo y yo tan tonta intentando que mi mente y mi cuerpo asimilasen las respuestas que ellos me daban a ciertos problemas que iban apareciendo en aquel dichoso camino que decidí elegir. Aún siendo tan reflexiva conmigo misma, no me quedó otra que aceptar que el destino y el tiempo tenían un pacto que, por más que yo me esforzase por cambiarlo, ellos se mantendrían firme, sin torcer el brazo, por más que viesen que todo eso estaba siento tan insportable y devastador para mí que más de una vez hicieron que mantuviese charlas con aquella capa negra, fría y aterradora, que aparecía a diario cada mañana y cada noche, mientras yo reflexionaba sobre lo que el día me depararía o me había deparado.
Yo jugaba con mis mejores cartas, apostando a todo o nada por aquello a lo que quería llegar, y así como yo apostaba, era como perdía hasta lo que no tenía. Allí jugaba el tiempo y el destino, con mejores cartas que yo y con un objetivo claro.
Después de tantas derrotas, de tantas decepciones, de caerme una y otra vez a causa de la misma jugada, decidí perderle el respeto al tiempo. Aquí, la chica que siempre lo defendía y creía que era la opción correcta, convencida y ciega de que lo que él decidiese era lo que verdaderamente convenía a uno. Aquí estoy hoy, odiándolo unas veces, extrañándolo otras tantas, amándolo muy pocas y criticándolo muchas más.
El tiempo y el destino están unidos como uña y carne, como el amor y la amistad, como la sinceridad y el rechazo, como una sonrisa y el alivio. Y hoy es cuando afirmo que la frase "tiempo al tiempo" es tan absurda que lo único que hace es crear falsas esperanzas. Hoy rechazo todas aquellas frases o dichos en los que el tiempo salga beneficiado. El tiempo siempre será una mierda en todos los sentidos y más cuando está jugando a tu contra. El tiempo te quitará todo lo bueno para ponerte obstáculos en donde más de una vez te hará volverte loca y visitar la oscuridad, invitándote a que conozcas la frustración y el dolor, el sabor de la angustia y la textura de las lágrimas. Te invitará a conocer qué es que cada minuto se haga una eternidad, y que esa eternidad sea causada por el dolor anteriormente conocido e instalado en ti. Conocerás tu lado más profundo, verdades tan absolutas que te producirán miedo el saber cuál será el final de cada paso dado en falso.
El tiempo hará de ti un ente si lo que haces es confiar en él y dejar que maneje tu vida. No te excuses. No busques la respuesta en el tiempo. Búscala fuera, remueve tu vida, saca toda la mierda que llevas dentro y ordénalas, pero, por favor, no confies en el tiempo. Aquí una te advierte que es uno de los peores enemigos que el ser humano tiene. A veces tan efímero, otras tan eterno. Y como decía Platón, de lo que cambia no podemos obtener conocimiento y, mucho menos, confiar que la información que nos da sea cierta a causa de su contínuo cambio.
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