Unas pocas palabras que intentan hacer temblar a la imaginación.

19.1.12

Querida amiga, parece que nuestros caminos fueron destinados a cruzarse. Vivimos cosas parecidas y nos han insertaron esa idea en la cabeza. ¿Qué pasó con el amor? ¿Tan desgastado se encuentra? "No hagas lo mismo que yo, no cometas el mismo error", alguna vez escuché decir a mi madre, que a pesar de que la ame, discrepo con su idea. ¿Tan mal le fue en la vida? ¿Tanto habrá sufrido en el amor, como para que me advierta de lo doloroso que puede llegar a ser?
No necesito cosas materiales, no quiero un novio con un Ferrari, ni que me regale rosas todos los meses. Ya no pido alguien que me lleve a cenar por las noches a Valencia, que tenga una casa enorme y que me lleve de viaje. Simplemente pido un chico que me quiera, que me escriba cartas sencillas pero que resuma lo que siente, que me regale una flor arrancada de los arbustos cuando caminemos de la mano juntos en una tarde primaveral de abril, que me lleve en bicicleta por los rincones más alejados de la ciudad y a merendar acostados en una simple sábana viendo el atardecer juntos.
Quiero una vida que me llene. Quiero un amor que me devuelva algo de lo que fui.
Amiga, lo sé. Somos de mentes muy parecidas y buscamos casi los mismos objetivos en la vida. Quiero convencerme de que este será un momento pasajero y que todos los esfuerzos que estamos haciendo nos sean recompensados y podamos sonreír una tarde de verano, tomando un granizado de limón, mirando a nuestros hijos jugar juntos en una plaza de Valencia.
Mantengo la esperanza, aunque cada día se apaga poco a poco. Cada día veo más lejos lograr mis objetivos, cada día veo que me voy apagando un poco más. Amiga, somos dos cobardes que no sabemos como terminar, pero luchamos por intentar conseguir ganar la batalla a esta vida que tanto nos está haciendo sufrir. ¿Algún día nos dará tregua? Quiero suponer que sí.

No hay comentarios:

Publicar un comentario