Querida amiga, hace tiempo que me convertí en una persona negativa, llena de inseguridades y con una perspectiva de la vida sumamente pesimista. Aún sigo creyendo en los cuentos de hadas, en los príncipes azules, en los amores duraderos. Sigo creyendo en que habrá alguien que me sacará de este estado algún día, y que sucederá de la forma más inesperada, como en las películas de Disney.
La vida me fue demostrando que no todo es color de rosa con golpes y caídas. Supe recuperarme de todas, excepto de la última. Sabes mi historia sobre los amores, cuánto he sufrido y cuántas veces me he enamorado. Has experimentado el dolor que se siente cuando no te quieren, cuando tú darías la vida por ellos. Has experimentado el dolor de sentirte vacía y que el único que te hacía sacar una sonrisa fuese él. Experimentaste algo parecido a lo mío, y sabes de lo que hablo. Mis inseguridades vienen de esa historia que tanto me marcó y que hoy en día sigo sintiendo una puntada en el corazón cada vez que la recuerdo. Con apenas 16 años siento la soledad en mi cuerpo, siento el corazón cansado de sufrir por los numerosos recuerdos que se alojan en él, siento en shock la cabeza por las voces que me hablan y que no me dejan tranquila; siento cada vez más pequeños los pulmones y me toca pararme a pensar que tengo que respirar. Son consecuencias de la vida, consecuencias de un amor que me marcó. Son síntomas propios de las consecuencias que dejan los problemas.
Aún mantengo la esperanza de que el destino traerá recompensas en el momento indicado. En algún momento del pasado me convertí en amiga del tiempo, al que considero el más sabio imaginario. Quiero suponer que todavía no es el momento, pero que pronto alguien me ayudará a salir.
Amiga, entiéndeme, me pintaron un futuro lleno de colores, en el que sólamente importaban los estudios y ser independiente. Me insertaron la idea de que tenía que ser importante, destacar, casarme con alguien que tuviese la vida ya encaminada después de estudiar, que no fuese tonta y no me enamorase del primero que se me cruzara. Que ya encontraría el amor, sí, pero en la universidad. Me convencieron de que eso era lo único que me haría sobrevivir toda mi vida... Lamentablemente se equivocaron al insertarme esa idea. ¿Quién es capaz de sobrevivir sin amor? ¿Acaso uno elige de quien enamorarse?
No lo niego, tengo miedo de volver a enamorarme de la persona equivocada. Tengo miedo de volver a depender de alguien, de que mi estado de humor se base en una única persona que me maneje a su antojo como ya sucedió. Tengo miedo de necesitarlo para respirar, para ser persona. Tengo miedo de querer demasiado a una persona y que nuestra historia no tenga un final feliz. Tengo miedo de volver a sufrir.
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