Y ahí te quedas. Ahí te quedas, sintiendo como el estrés se apodera de tus músculos, como estás a punto de largarte a llorar de la impotencia, pero demuestras una simple indiferencia y una sonrisa como si no te importase. No felicitáis por lo bueno, pero estáis ahí para destacar lo malo. Gracias, simplemente gracias. Cada día noto más la presión, la única que lo tiene. ¿No ven que estoy que no puedo andar de pie, qué me cuesta levantarme cada día para ver que fui empeorando poco a poco? ¿Hace falta recordarlo día tras día? ¿Y qué pasa con esa ironía en vuestras voces? Estoy harta. Harta de ser la que siempre tiene que dar más, pero cuando lo da no es reconocido por ello, en cambio si fallo soy juzgada con un: ¿qué está pasando? ¿estás bajando?. Sí, sabes, sí. Sí, estoy por los suelos, pero eso es invisible a vuestra visión.
Ahí me quedo. Revolved el pasado, porque para vosotros entrar en mi cabeza es imposible. Revolved y entenderéis. Pero es imposible, seguís ciegos y no tenéis ni puta idea de la mitad de las cosas de lo que he llegado a sufrir. No importa, volveré a demostrar algún día que si pude fue por mi esfuerzo y no gracias a ninguna de vuestras acciones.
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