Unas pocas palabras que intentan hacer temblar a la imaginación.

10.4.12


Cuento hasta diez y respiro. ¿Es que uno tiene que soportar tanta hipocresía? Intentas ser una persona de bien, así te han enseñado en tu casa, respetar y ser amable con todo el mundo, porque las apariencias pueden engañar. A mí me enseñaron a ser amable y simpática y a pesar de tener un mal presentimiento dar oportunidades a las personas. ¿Qué pasa cuando la historia vuelve a repetirse? ¿Qué pasa cuando ese presentimiento que tenías es el correcto? Aún así intentas seguir en tu línea, como te enseñaron desde pequeña, porque primero están los demás antes que tú. Primero están las personas que quieres antes que tú, y capaz, por qué no, es cosa tuya y eso no tiene que influir en los demás. Si eres tú la que tienes el problema, no tienes porque involucrar a los que te rodean. Lo tragas y sigues, por el bien de los demás. 
Yo tengo una manera diferente de pensar, y puede que sea errónea... Pero, ¿la tuya es la correcta acaso? Vengan, y échenme en cara todas las cosas que hice y juzguenme por mis acciones que estaré encantada de la vida de reconocer mis errores y poder corregirlos. Vengan y díganme en qué me he equivocado y cuándo no he dado segundas oportunidades. Vengan y repítanme cuáles han sido mis errores, para que yo pueda corregirlos e intentar cambiar. Vengan y cuenten las veces que he tenido mala cara y me he puesto en rabieta. Vengan y díganme cuántas veces he sido caprichosa delante de todos. Vengan y grítenme en la cara las veces que no he movido un dedo por alguien. Vengan y díganme cuántas veces no he intentado animar a la gente. Vengan, vamos, estoy esperando una respuesta. No remuevas el pasado, no andes con excusas, no te contradigas con las respuestas. Sé coerente, si es que puedes, y dime todo lo que tengas que echarme en cara. Vamos, no hay rencores, ya no hay valores que valgan. Con mucho gusto la escucharé, y, al igual que todos suelen decir: "Cuando hayas vivido lo que yo he vivido, te dejaré opinar".
Vuelvo a respirar. En realidad no soy así, pero al igual que muchos he llegado a un punto. Elimino a la gente que me hace daño, que me amarga las noches, que no han sabido valorar lo que yo he dado... Pero no me voy antes de darles mil y una razones por el cual lo hago.

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