Puede que no sea la chica perfecta, rubia con ojos azules. Puede que no tenga el pelo perfecto y que los días que no estoy de humor ni me lo arregle. Puede que tarde mucho más en pintarme las uñas que en estudiar, y que no siempre están perfectas como desearía. Puede que no me guste el helado de chocolate, pero sí el de limón. Puede que tarde horas en elegir que ponerme y que después salga con lo primero que encontré en el ropero. Puede que no me guste que me hagan el desayuno, que me hablen por las mañanas y que conteste mal muy a menudo. Puede que sea muy desordenada en cuanto a mi habitación, pero odio el desorden arriba de una mesa. Puede que tenga mis manías respecto al órden de las cosas. Puede que no me quede quieta un minuto, que tenga la manía de mover un pie o las manos. Puede que me guste hablar mucho o no decir absolutamente nada. Puede que sea un poco antipática, que en los momentos de tensión me ría sin motivos, que hable sin pensar, que actúe sin medir las consecuencias. Puede que a veces sea un poco egoísta, un poco caprichosa y tal vez, algo masoquista. Puede que quiera a una persona de la noche a la mañana, como también que la aborrezca. Puede que no sea cariñosa, y poco menos romántica. Puede que sea obsesiva, y que dependa de los demás. Puede que las películas de amor me empalaguen, pero aún así los días que me siento mal, suelen convertirse en mi pastilla para soñar. Puede que me guste el fútbol, jugar a la play, mirar una película de acción y de terror. Puede que sea algo histérica, bastante negativa y fría. Puede que quiera a alguien sin razones. Puede que sea tonta, inteligente, lenta o rápida. Puede que sea mala recordando nombres, que no recuerde cosas irrelevantes, que sea un poco colgada. También puede que un simple te quiero me ponga de buen humor, que con un abrazo me alcance para sobrevivir unos cuantos días. Puede que sea algo pesada, metida y controladora. Puede que sea reservada, y que no me guste contar mis cosas. Puede que pueda pasar de estar en un estado de felicidad a un estado deprimente. Comprobé que también puedo reír y llorar a la vez. Puede que el pasado me condene, que no me deje vivir. Puede que me de miedo lo que me depare el futuro, cometer errores y quedarme sola. Puede que te quiera más de lo que imagino, puede que seas la solución a muchos de mis problemas; puede que haya comprobado que te necesito.
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