Unas pocas palabras que intentan hacer temblar a la imaginación.

7.9.12

Nos quedamos quietos. Manteniendo la respiración. No conseguimos abrir los ojos ante lo que nos está pasando. Estamos paralizados y el miedo y el orgullo consiguen controlarnos. Nos mueven cual títeres de circo. Controlados por la rabia y la furia que ebulle en nuestro interior, nos volvemos entes fríos y calculadores, midiendo cada palabra dicha, analizando cada gesto y planificando nuestro día de mañana. ¿Qué fue de aquella persona que eras? "-Ya no queda nada de aquella, ahora soy lo que soy". Bendita frase que nos inculcan desde que nacemos. ¡No! Podemos cambiar, podemos volver a ser lo que éramos, pero nos falta voluntad. ¡Cuántas veces habré repetido esa frase! Y quien no lo haya hecho que tire la primera piedra.
Nada queda. Pienso y medito sobre los sentimientos. Cada día nos volvemos más calculadores, como si necesitásemos controlar cada milímetro de nuestros pasos, cada segundos de nuestras vidas. Ya no somos espontáneos, somos robots guiados por una mente perturbada gracias a esta época que nos ha tocado vivir. ¿O será el ambiente en que nos movemos, que está demasiado desgastado? Es una duda que aún sigue rondando en la cabeza.
¿Sabes lo que pasa? Nos hallamos participando en un círculo vicioso, el cual cada día nos va sacando aquello que teníamos, aquello que éramos en un principio. Pero yo quiero salir. Yo no aguanto más. Yo quiero salir de ese círculo y volver a ser lo de antes. Ya no quiero que el orgullo me domine más. Quiero que se apodere de mí la alegría y la magia que puede tener esta vida. Quiero que la positividad vuelva a ocupar el primer lugar de aquellas cualidades que te caracterizan. No me quiero quedar estancada en personas que no valen la pena, no quiero que me domine el rencor y mucho menos la rabia. Quiero poder sonreír con un poco de picardía, pero de la buena, de la que hace bien al corazón. Quiero ser aquella que pueda ver un camino paralelo hacia todos los problemas que se presenten. No quiero más llantos, no quiero más reproches.
Hoy, yo soy la que sale. Hoy, soy yo la que corta. ¿Me sigues?

No hay comentarios:

Publicar un comentario