Unas pocas palabras que intentan hacer temblar a la imaginación.
21.3.12
Noches frías, sentada en el tejado donde una suave brisa recorre su cara y todo su cuerpo. Se sienta, y allí es donde cada noche comparte sus pensamientos y aquellos sentimientos que lleva tan dentro de ella, esos sentimientos que no es capaz de demostrar, y que poco a poco, día tras día, se va ahogando un poquito más, de tanto tragárselos...
Cada noche recuerda todo lo que ha sido ella en su vida, los momentos que la han hecho la persona más feliz de este mundo, y cuando lo recuerda, parece como si lo estuviese viviendo ahora mismo... los siente ahí, tan cerca de ella... recuerda esos momentos, los que la han hecho fuerte, y ver la vida de otra manera, los que la ahogan cada noche, cada madrugada que no puede dormir, porque los buenos momentos siempre son pasajeros, pero los malos siempre se quedan permanentes.
Y así dia tras día, intenta desahacerse de todo aquello que la atormenta, que no la deja seguir, que la paraliza en cada decisión que toma, pero es imposible… lleva demasiada carga a sus espaldas, y ella sola no puede desahacerse de todo… en realidad tampoco sabe lo que necesita, quizás, frescor, tranquilidad, sonrisas, amor, cariño y esas pequeñas cosas que llenan esa caja, y que vacían la otra, esa pequeñas cosas que cuesta demasiado encontrar, y que se pierden en un instante, en cuanto miras hacia atrás.
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