Ya no quedan motivos, no quedan sueños, no quedan sentimientos. Me fui para no volver, me fui para encontrarme mejor pero me encontré con un mundo al cual no estaba acostumbrada. Quise escapar de la realidad como siempre supe hacerlo, pero esta vez me confundí de camino y entré en el que nunca había querido estar. Lo conocía, pero nunca lo había sufrido. "¡Qué más da!" me dijo la conciencia, "Capaz así resucitas.". Un mundo oscuro, desconocido, frío y sin sentimientos. ¿Alegrías? ninguna. ¿Tristezas? Para tirar al techo. Llegó el punto en que todo me da igual. Me acostumbraré y seguiré, porque para pasar a la siguiente fase no creo tener el poder de hacerlo.
Mírame, por culpa de hacerle caso a la razón donde estoy.
No hay comentarios:
Publicar un comentario