Unas pocas palabras que intentan hacer temblar a la imaginación.

28.1.12

Ya no me calman las palabras. No me calma un vaso de alcohol. No me calman las risas. No me calma hablar. No me calma tener la cabeza ocupada en el estudio. No me calma la rutina. No me calma un té verde. No me calma una tableta de chocolate. No me calma dormir. No me calma un atardecer. No me calma la música. No me calma la fiesta. No me calman los aciertos, ni los logros. No me calma soñar. No me calma mi casa. No me calma no hacer nada. No me calma la tele. No me calma mi lugar, mi habitación. No me calma correr. No me calma salir. No me calma correr riesgo, sentir adenalina. No me calma comprarme ropa. No me calma estar sola, ni acompañada.  No me calma absolutamente nada. 
Aunque no me calme nada, sé las cosas que podrían llegar a calmarme. Lamentablemente, muchas de ellas son ,en este momento, imposibles.

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