Me auto-convencía de que todo iría a mejor. Me auto-convencía de que podría llegar a volver a ser la de antes. Me sentía tranquila, como hacía tiempo no me había sentido. Estaba en paz conmigo misma y por un momento aquella voz interna que suele atormentarme continuamente se había callado. ¿Qué había sucedido? ¿Qué estaba pasando? Volvía a tranquilizarme, volvía a encontrarle algo de sentido a la vida. Volvía a sentirme bien conmigo misma. Causaba efecto en mí, demasiado efecto, demasiado poder. Fue como un tranquilizante, de esos adictivos, de los cuales una vez que los consumes no puedes dejarlo.
Por eso, sigo aquí sentada esperando a la persona que sea capaz de volver a causarme eso; por eso sigo esperándolo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario