Unas pocas palabras que intentan hacer temblar a la imaginación.

10.1.12

Comenzar de nuevo. Ya siento la pesadez en el cuerpo, las ojeras comienzan a marcarse, y la leve sonrisa se va esfumando de a poco. No consigo levantarme de buen humor; no consigo ver el secreto que esconden las mañanas, las oportunidades que día a día voy dejando para poder llegar a los objetivos. Me siento sola, llena de oscuridad. Busco, y busco, pero ya me cansé de intentar salir. De a poco se va apagando, de a poco me voy acostumbrando a estar en este estado. Una vez que te acostumbras no es tan malo. Acostumbrarse a la soledad, a los nudos en la garganta, a las puntadas en el corazón, a los numerosos escalofríos, al frío, a el dolor de cabeza, a la sensación de cansancio, a las almohadas mojadas, a la mirada perdida, a la mente en negro. Ya me acostumbré a no sentir, a reír por compromiso, a pensar que tengo que respirar, a dormir sin soñar, a pensar en los demás, a olvidarme de mí, a olvidarme del amor, a olvidarme de los sueños, de lo bien que sienta dormir profundamente. Ya me olvidé de todo eso, y aún sigo en pie intentando mejorar la situación, a pesar de que todo va mal.
Me acostumbré a la realidad, aunque cada día siento que me estoy hundiendo más.

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